En la edad media, la gimnasia higiénica desaparece
completamente de las preocupaciones de los teóricos de la pedagogía. No
obstante, y a pesar de las concepciones filosóficas ascéticas, la vida física
es intensa, ya que el caballero se debe preparar para la guerra. La
filosofía cristiana va alejándose progresivamente del platonismo y, acercándose
a Aristóteles, culminando esta orientación en la obra de Santo Tomás de Aquino,
lo que hace que en, lo que respecta al ser humano, no se puede aislar el cuerpo
del alma, ya que ésta no es más que la forma de aquél, y por lo tanto
inseparable del mismo. Empezaron a proliferar distintos juegos en los que aparecían
mezclados restos de los juegos clásicos (salto, carrera, lanzamiento, entre
otros) con formas nuevas derivadas del tipo de vida propio de la época, como
los "torneos", "justas", "caserías", entre otros.
Más aún, se practicaban otros juegos, tales como los de pelota. Estas
actividades estaban reservadas a los nobles y a veces eran simulacros e
entretenimiento guerreros. Se cree que estos juegos y ejercicios físicos tenían
poco que ver con la educación o la escuela. Eran más actividades con que llenar
el ocio disponible entre operaciones bélicas.
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